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Cantautores…

Leo en muchos sitios acerca de la necesidad de los cantautores en los tiempos que corren. Dicen algunos que dónde están, que ahora que es necesario no aparecen. Ya Luis Pastor, en su “Qué fue de los cantautores”, creo que deja bastante clara la respuesta… pero yo quisiera hacer una reflexión (que sí, que sé que es un peligro a mi edad, pero la voy a hacer… jeje).

Afortunadamente, no todo el mundo piensa igual. Quiero decir, no todos tenemos la misma idea ni la misma percepción de las cosas. Cierto es que hay quien sigue la corriente y se acomoda en los pensamientos y sentimientos ajenos, pero bueno. De la misma forma, no todos los músicos somos iguales, ni pensamos ni sentimos igual. Cada cual tiene su idiosincrasia personal, y desde ahí parte todo. También “hay quien sigue la corriente y se acomoda en pensamientos y sentimientos ajenos”. Hay quien hace canción de amor, hay quien canción protesta, hay de todo. Hay quien lo hace a través del rock, del pop, de cualquier etiqueta que quieras poner. Y cada uno decide lo que le gusta, claro está.

En mi caso, decidí no hacer canción protesta, por una razón bastante simple: no sé. Fue algo así como una “autodemostración empírica inversa o negativa”. Vaya, que no me salió. Al menos no en el sentido que se le suele dar, claro, porque protestar se puede protestar de mil maneras. Yo decidí no hablar de lo de afuera, de lo que pasa en la calle, de la sociedad y sus miserias… nunca me salió nada bueno de esos intentos. Pero cuando quise hablar de la piel para adentro, del cambio de cada uno en sí mismo, de lo absurdo que es creer que las cosas puedan cambiar sin moverse desde adentro… ahí todo fue diferente. Y sin filosofías “new age” ni cosas así, completamente respetables, pero que tampoco me quedan bien. Simplemente, cantar desde adentro. La música nunca me ha dado de comer, pero a partir de ese momento, me alimenta… Creo, o más bien estoy seguro, que este es mi camino…

“¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que no se vendieron,
de los que no claudicaron,
de los que aún resistimos:
aquí estamos.
Cada uno en sus trincheras
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.”

Vuelvo… (Otra vez…)

Vuelvo por mis fueros, por el lugar que siempre ocupé, porque nadie podrá ocuparlo. Vuelvo una y otra vez, de forma recurrente y repetitiva, porque es la única forma que sé. Vuelvo con calma o con tormenta, con la borrasca pasada, con la lluvia interior o el sol en la cara. Vuelvo porque me quieren, porque me quiero, porque me necesito y me siento necesitado. Vuelvo, porque sigo queriendo hacer historia, porque en realidad jamás me he ido. Vuelvo porque ya no es necesario ni reconfortante permanecer en la sombra. Vuelvo porque no estoy cansado, porque nunca lo he estado aunque mi cuerpo haya dicho que sí. Vuelvo. De nuevo, vuelvo.

Tocar en el Materno Infantil era una de mis ilusiones desde hace años. Además, por motivos que, quien me conoce, sabe perfectamente, se había convertido en una cuenta pendiente, en una deuda que algún día debía pagar. Y sentí que había llegado el momento. Me daba igual que tuviera mil trabas “burocráticas”, o mil normativas absurdas que me trataran de hacer imposible cumplir este sueño. “Imposible” solamente significa que lleva algo más de tiempo, y es algo que me demuestro cada día.

Empecé a hacer gestiones. Al no saber con quién contactar, decidí empezar por arriba. Mandé un correo a gerencia, que jamás contestaron. Volví a enviar el mismo correo al gabinete de prensa, que sí que contestó, muy amablemente, diciéndome que debía contactar con gerencia… y ya empecé a ver dónde estaba la piedra. Después de varios correos, conseguí el contacto directo de la persona que me podía ayudar, y allá que fui… Otro nuevo problema, el hospital andaba sin gerencia por cambios políticos (me abstengo de hacer comentarios al respecto) y la persona en cuestión no podía hacer nada. Tras mi insistencia (no demasiada, la verdad), logré que me dijera que las actividades se gestionan a través de las ONG y asociaciones que trabajan con los niños. En este momento pensé si no habría sido más fácil decirme eso desde el principio, pero bueno… cosas que pasan.

Volvía prácticamente al punto de partida, pero con algo más de información. Revisé todas las asociaciones que trabajan allí, y me centré en dos: “Pequeño Valiente” y “Ya Era Hora”. El motivo es claro, estas asociaciones trabajan con niños de oncohematología… y llegar a estos niños era el objetivo de todo esto. Revisando en los entresijos de las asociaciones, y tras mandarles correos que jamás fueron contestados (es algo que no entenderé jamás), me di cuenta que conocía, por mi trabajo, a una de las personas de la directiva de una de las asociaciones. Contacté con ella, y me dijo que sí que habían visto el correo, pero que las actividades estaban paradas por el cambio de gerencia (otra vez la piedra). Aparte, por motivos de reformas en la planta, estaba cerrada aunque se preveía que la abrirían en un par de semanas. Bien, podía esperar (pero me seguía preguntando si no era más fácil contestar eso al correo y así me quedaba tranquilo sabiendo que todo estaba en marcha). Efectivamente, un par de semanas después me llamaron. Cerramos fecha, lugar y hora. Trabajaría con Pequeño Valiente en la tercera planta del Hospital Materno Infantil. Algo se revolvía en mi estómago, me invadía una ilusión tremenda.

Llegó el día. Había avisado a Pedrito para que me acompañara, y también se apuntó Javi. Perfecto, actuaría junto a los payasos Obtuso y Teflón. Estábamos en el hospital desde un ratito antes, y lo cierto es que estar en aquella planta me traía unos recuerdos no demasiado agradables. Pero, por otra parte, sentía que no estaba solo… y no me refiero a la compañía de Gracy, Pedro y Javi… Una vez y teníamos a todos los niños, padres y algunos miembros de Pequeño Valiente que se acercaron, empezamos. Evidentemente, mi parte del “show” casi iba más destinada a los mayores… pero los niños me miraban con unos ojitos que me hicieron tener los ojos encharcados durante los tres cuartos de hora que estuvimos actuando. Debo confesar que, mientras Pedro y Javi hacían su parte, yo me retiraba para respirar profundo, tragar saliva y mirar por el pasillo de la planta. Tenía que cambiar el recuerdo amargo de aquel lugar. Toda esa amargura se fue al carajo al ver la cara de una de las niñas mientras actuaba Pedrito. Era su mirada, era su cara… y además no paraba de reírse a carcajadas. Como dijo el mismo Pedro en su facebook, debería dar clases de cómo se debe reír… Yo la miraba mientras no estaba cantando, cuando cantaba no podía. Miraba a Gracy y la veía con los ojos brillantes, aquello estaba significando muchísimo para todos nosotros… y para ellos. Hubo risas, muchas risas. Casi tuve que interrumpir una canción por la entrada espectacular de un niño, de no más de año y medio, con los ojos más grandes y expresivos que he visto en mi vida, que entró subido de pie sobre las ruedas del pie de suero, agarrado al palo como si le fuera la vida en ello, y con una cara de asombro espectacular. Hubo carcajada general… y yo cantaba. Es impresionante lo que se aprende en estos lugares.

Definitivamente, los sueños se cumplen. Definitivamente, soy aún más grande.

Y allí estabas, conmigo. No pude cantar tu canción, no me sentía con fuerzas. Pero este sueño va por ti, Anita… GRACIAS

Me sentía en casa. Un montón de gente en la sala, el grueso de mi familia en las primeras filas. Yoana y Paco salieron conmigo, fue la primera sorpresa de la noche… y a partir de ahí, todo funcionó a la perfección. De nuevo, quizá hablé demasiado, pero es que tengo tantas cosas que contar que me cuesta cortarme… Se fueron desgranando las canciones, fueron apareciendo amigos y sorpresas poco a poco. Gracy estaba en absolutamente todo, curró como una campeona esa noche, pero tanto curro tuvo su efecto… todo salió a la perfección. A medida que iba avanzando el concierto yo me iba sintiendo más seguro, más grande. Veía en los ojos de los que allí estaban una mezcla entre asombro y alegría que me daba más y más fuerzas. Tavito apareció en pantalla, hablé con él, se disculpó “a su manera” por no haber podido estar. Había ligado con “una títere super guapa”, según él, y claro… le di la noche libre. Aunque mandó algún regalo también. Hubo fallos, por supuesto, pero nos dio igual. Supimos superarlos bien. Como siempre, el tango fue uno de los momentos cumbres del concierto, y esta vez además, con estos dos corazones gigantes bailando, más aún. Fue algo más de hora y media con una sonrisa enorme pegada en la cara. Estábamos disfrutando, el ciclo que habíamos empezado poco más de un mes antes continuaba, siempre a más…

Una vez acabado el concierto, y tras el abrazo con Gracy (ese que tanto me sabe…), llegó el momento de saludar a los amigos, a los familiares, a todo el mundo. No soy de los que se esconden entre bambalinas, y no lo haré en la medida de lo posible. Prefiero soltar la guitarra y caminar hacia adelante, adonde está la gente. Tengo muchísimas cosas que agradecerles. Mi madre fue de las primeras… y ese “estoy muy orgullosa de ti” que me soltó al oído me llegó al alma, me encharcó los ojos. Sólo pude decir, trastabillado y sin que casi se me entendiera, un “te quiero” que salió de lo más profundo de mi. Tanto fue que durante unos segundos se creó un círculo a nuestro alrededor, cuando miré me encontré con un montón de gente emocionada… Fue un momento precioso, te lo aseguro… de los más bonitos que he vivido nunca. Se acercaba gente que no conocía de nada a saludar, a felicitarnos, a darnos incluso las gracias. ¡Y nosotros segurísimos de que tenemos mucho más que agradecer nosotros que ellos, desde luego!

Poco a poco se iban marchando, algunos con el disco en la mano, pero lo más importante era que había logrado instalarme en el corazoncito de mucha gente. Casi no nos pudimos despedir de Yoana y de Paco… aunque desde aquí, de nuevo, quiero agradecerles en mi nombre, en el de Gracy y en el de todos los que estamos implicados en este proyecto, su predisposición, su profesionalidad y sus ganas de echar una mano. Son increíbles, de veras… También hago extensivo el agradecimiento a Jorge, de la concejalía de festejos, por el apoyo prestado y por cedernos el espacio y el soporte para cumplir un sueño más. Recogimos y, con un ataque repentino de agotamiento, nos fuimos a cenar. La verdad, esta noche hubo poco que analizar en el “post-concierto”. Simplemente había salido todo como debía salir. Era el momento de disfrutarlo, de descansar, y sobre todo, de seguir pensando en proyectos…

Pasaron un par de semanas y se acercaba el momento del siguiente concierto, junto a David Rodríguez. Mil circunstancias nos obligaron a suspenderlo en el último momento… algo que, como puse esa misma noche en mi facebook, hace un tiempo podía haber supuesto una mala noche, incluso unos días de bajón. Pero ya no. Ahora estas cosas no hacen más que darnos más ganas de seguir adelante, de continuar avanzando y de dedicar tiempo y energía a otras cosas que tenemos en mente…

Hay muchas ideas en el aire, y las vamos a realizar todas. Porque hay ganas, porque hay ilusión y porque se lo debo a mucha gente, incluyéndome a mí mismo. Vamos a llevar la música a quien no puede venir a ella, adonde habitualmente no consigue llegar. Vamos a hacer todo lo posible por contagiar estas ganas de soñar, de vivir y de reír… Aparte, en unas semanas (espero) podré tener mi primer videoclip. Va a ser precioso, te lo aseguro… no puede ser de otra manera, teniendo al tándem Rubén Jiménez – Dani Rodríguez trabajando en ello… También dentro de muy poco, en cuanto acabemos con el vídeo, realizaremos lo que queremos que sea el complemento al EP… también tiene que ver con imagen, pero no voy a contar más. Antes de final de año, también, saldrá a la luz algo que es donde estoy volcando actualmente toda mi capacidad creativa… No sabemos cómo lo haremos aún, pero saldrá. Y más cosas que se nos van ocurriendo, y que haremos (no las intentaremos, las haremos, y ya luego se verá). Todas las ideas merecen su oportunidad… ¡no hay que desperdiciar ni una!

Hay mucha gente a la que agradecer, no me canso de decirlo. En estos relatos, en estos 7 capítulos en los que he contado lo acontecido en 2 meses, he nombrado a mucha gente, que han formado parte directa de todo esto… pero hay más. No voy a nombrarlos a todos, porque seguro que me olvido de muchos y luego me va a dar mucha rabia, así que… Si al escuchar las canciones, al pensar en ellas, al recordar algún momento de algún concierto, o al leer toda esta historia, has sonreído aunque sea un poquito, GRACIAS… Desde lo más profundo de mi corazón, ya sanado, MUCHÍSIMAS GRACIAS.

Gustavo.

(Por supuesto… continuará. O, para ser más exactos: ¡CONTINÚA!)

Una Nueva Etapa (VI)

Volvimos de La Palma cansados, muy cansados, pero nos esperaba mucho trabajo. Aún así, nos tomamos un par de días para descansar y hacer trabajo “de papel”, empezar la promo, y hacer cosillas tranquilas. Empezaron los ensayos en casa (aunque no toco con banda, tengo que ensayar muchísimo… no soy un virtuoso ni con la guitarra ni con la voz, y la única forma de que salga como quiero que salga es a base de repeticiones), los planes de grabación de los videos que proyectaríamos, las fotos, el orden, las colaboraciones… Volvimos, en definitiva, a “entrar en harina”.

Habíamos decidido proyectar algunos videos más, y había que grabarlos. Uno de ellos sería la entrada en escena de Tavito, y nos pusimos a ello. Gracy empezó a meterse en el mundillo de la grabación de video, y la verdad, me encanta ver cómo se implica, cómo se atreve y cómo ha perdido el miedo a lo desconocido… Salimos al lugar en el que hicimos las fotos para la portada del disco, y para la proyección, pero esta vez a grabar tomas de video, para lo que sería el “fin de fiesta”. Queríamos que la introducción de “Donde está la felicidad”, que es el último tema que toco en los conciertos, fuera especial. Como ya ocurrió con las fotos en su día, las primeras tomas, las que hicimos como “prueba” fueron las definitivas (y menos mal, porque acabé con el pantalón empapado de agua de mar…), y quedó un vídeo que nos encantó… Es una sensación maravillosa la que vivimos durante el proceso creativo. Desde el chispazo que da origen a la idea inicial, hasta la planificación, la realización… todo, absolutamente todo, está cargadísimo de emoción, de ilusión y de ganas de disfrutarlo. Hemos aprendido a despreocuparnos del resultado final, a disfrutar de los pasos intermedios, a reírnos con todo sin mirar más allá de lo que estamos viviendo… y lo cierto es que eso se refleja de una forma espectacular en el “producto final”.

Recibí un mensaje de Paco Báez, diciéndome que ya la coreografía estaba montada, que cuando quisiera podíamos quedar para ver si me gustaba. Así que allá fui, a verlos bailar un sábado por la mañana… y a alucinar en colores. Primero, para poder ver bien el baile, pusieron el disco de fondo, y tengo que reconocer que tuve que hacer un esfuerzo más que especial para que no se me saltaran las lágrimas de la emoción. Luego quisieron bailarla de nuevo, pero tocándola “en vivo”, por una cuestión de tiempos, de ritmos y esas cosas… y me di cuenta que, mientras bailaran, no podía mirar para ellos. Se me iba la cabeza en el momento en el que levantaba la vista de la guitarra, y me equivocaba. Así que, mientras ellos estuvieran en el escenario, vista al frente, Gustavo… Me enseñaron también otra coreografía que habían preparado, para la “Una Nueva Etapa”. También me encantó, daba un toque bastante especial al tema, y además, la idea de empezar el concierto con todo encima del escenario me gustaba mucho, así que adelante. Además, les hablé de “No”, un bolero que escribí hace unos años y que, en los últimos conciertos, había rescatado. Me pidieron que se lo enviara, y esa misma tarde lo grabé y se lo mandé. No supe si lo bailarían o no hasta un ratito antes de empezar el concierto…

Unos días antes de la presentación me llega un mensaje de Pedro. No podría estar, por una cuestión de trabajo, con lo cual se me caía la aparición de Tavito en el escenario… pero, a grandes problemas, grandes soluciones, así que en nada lo teníamos ya solucionado. Tavito iba a estar, pero no en vivo… aparecería en una especie de “videoconferencia”, y a ello nos pusimos. Nos movimos a casa de Pedro y en un rato lo teníamos solventado. Esta es otra de las cosas que me alucinan de todo esto… hemos desarrollado una capacidad de reacción que me resulta impresionante… No es que hayan surgido demasiados problemas, la verdad, pero el caso es que los hemos logrado solventar todos con muchísima rapidez. Es otra de las razones por las que estoy segurísimo de haberme rodeado de las mejores personas del mundo…

Con todo cerrado, con todo el mundo en marcha, ya sólo faltaba cantar. Llegó el día, la prueba de sonido (que esta vez la hizo Ari Jiménez, ya que Dani Cano llegaría un poco más tarde), montamos todo y, de nuevo, los pelos de punta al escuchar… “Se abre mi vida, comienza una nueva etapa…”

(Continuará…)

Una Nueva Etapa (V)

Empezamos a preparar las cosas para viajar a La Palma. La cita sería en La Escuela Encantada, en El Paso, y aprovecharíamos para tomarnos unos días de vacaciones en la isla, que ya iba tocando… Además, era el momento perfecto para poner a prueba cosas para el concierto de Arucas. Mientras tanto, ya estábamos trabajando en nuevos proyectos, nuevas cosillas para dar rienda suelta a nuestra creatividad, que andaba (y sigue andando) desbocada… pero eso, más adelante.

Llegamos a Santa Cruz la noche anterior al concierto, agotados y con ganas de dormir. El plan era descansar y a la mañana siguiente salir con el coche a ver la isla, dar un paseo suave y acabar en El Paso para dar el concierto… Calculamos mal, y el paseo “suave” fue toda la zona norte de la isla, con todo lo que eso conlleva. Cuando por fin llegamos al pueblo, estábamos con más ganas de acostarnos a dormir que de dar ningún concierto. Aún así, allí estábamos montando sonido, preparando todo y un poco asustados porque, la verdad, El Paso estaba completamente desierto… Luego nos enteramos que había fiestas en el norte de la isla (de donde nosotros veníamos), y claro, en las islas “menores” la gente se mueve muchísimo para estas fiestas. Cuando llegó la hora de empezar no había nadie, y ya estábamos a punto de suspender el concierto, pero Fran (el propietario de la Escuela) nos trajo a las pocas personas que había en la barra y dimos un “miniconcierto”.

Lo cierto es que fue tremendamente enriquecedor… Ver las caras de aquella gente que no me había escuchado en la vida, ni sabían absolutamente nada de mí, y verlos tan metidos en mis canciones, ver que de nuevo (a riesgo de ser pesado) llegaba a mover sentimientos en aquella gente… siempre es maravilloso, pero cuando uno logra hacerlo en este tipo de condiciones es aún más grande. Además, me di cuenta que en el momento en el que empecé a tocar olvidé el cansancio, olvidé las horas de carretera y olvidé todo, y solamente estaba la guitarra, las canciones y la mirada de quien me acompaña en el camino. De nuevo lograba sacar oro de un posible fracaso… y salir con una sensación victoriosa, o al menos con la sensación de haber aprendido mil cosas nuevas y con muchísimas más ganas de seguir adelante. Como siempre, el regreso fue el momento del análisis. Volvíamos cansados, muy cansados, pero contentos. Me di cuenta que es todo una cuestión de actitud, de saber enfrentar las situaciones y del momento en el que estamos. Es un aprendizaje que un par de semanas después me serviría para mucho, y estoy seguro que seguirá sirviendo en adelante.

Los días siguientes fueron fantásticos. Recorrimos la maravillosa isla de La Palma haciendo fotos para GxG Fotografía, en uno de esos viajes que uno hace para reponer fuerzas pero luego necesitas una semana para reponerte del viaje. Pero funcionó, volvimos con muchísimas ganas de hacer cosas, de inventar cosas, de seguir caminando en este fantástico camino que hemos iniciado y del que ya no nos aparta nadie… Hay otra manera de entender las cosas, y poco a poco la vamos descubriendo…

Casi sin darnos cuenta, se acercaba el momento…

(Continuará…)

Una Nueva Etapa (IV)

Volvimos a casa y volvimos al revuelo maravilloso en el que se había convertido nuestra vida. Seguíamos preparando cosas para la presentación en el CMC de Arucas, pero mientras, teníamos algunos “asaltos” por medio. El siguiente: El Gallinero Café-Arte.

Este concierto suponía mi vuelta a los bares, aunque de una forma muy “light”. El Gallinero es un local creado por y para artistas, lo que lo hace algo menos duro. Cuadrar esta fecha costó un poquito, hay que tener en cuenta que ya son pocos, muy pocos los locales de Las Palmas de Gran Canaria (y de Canarias en general) que apuestan por la Canción de Autor. Se tiene al cantautor por un ser gris, por un tipo (o tipa) triste que no hace más que cantar cosas tristes. Y sus razones tienen. Pero las cosas han cambiado mucho. No solo en mí, en mi forma de entender la música, cada vez somos más los que huimos del drama en nuestras canciones, o al menos lo entendemos de otra manera. No sentía ni siento que tenga nada que demostrar a nadie, es más simple, quien viene a los conciertos se da cuenta por sí mismo… pero claro, al empresario en cuestión hay que convencerlo, a veces sin que ni siquiera te escuche. Lo cierto es que logré cerrar la fecha, y allí estábamos aquel viernes de locos, en el que todo lo que ocurría durante el día parecían trabas para ponernos nerviosos. Decidimos, de forma casi inconsciente, tomarnos todo lo que ocurría como una broma, y reírnos, y funcionó a las mil maravillas. Una vez en el local, empezando a montar todo, ya dio igual el mal dia en el curro, las carreras para llegar a tiempo, las cancelaciones de última hora… Allí estábamos, Gracy, Pedro (con Tavito) y yo, dispuestos a darlo todo.

Decidimos no proyectar las fotos, a pesar de tener la infraestructura necesaria, pero varios motivos nos hicieron desistir. Lo que sí que proyectamos fue el video de introducción, y me di cuenta de hasta qué punto funcionaba (después, cómo no, de mil fallos con el video justo antes de empezar, jejeje). En el momento en el que se apagaron las luces y empezó a verse la primera imagen, se hizo el silencio… pero quizá eso es lo que menos importaba. Escuchar todo aquello de nuevo (casi no lo había vuelto a escuchar entero desde Salsipuedes) me volvió a poner los pelos de punta, me recordó todo lo que estábamos viviendo… me metió de lleno en el concierto. Ya daba igual lo raro del dia, las prisas, los fallos… todo volvía a empezar, era el momento de disfrutar de nuevo.

Tengo la costumbre de empezar tocando sin mirar al público… la manía, mejor dicho. Aquella noche, cuando levanté la cabeza y miré, me recorrió la espalda un escalofrío, mezcla de felicidad y nervios que hacía tiempo que no sentía… El local estaba lleno. No sé cuántas personas habría, pero estaba lleno, ni una sola mesa vacía. Además, la mayor parte del público era gente “nueva”, gente que no había visto jamás en ningún concierto… y no se hacen una idea de lo que eso significa para el que está sobre el escenario. Tenía la posibilidad, la oportunidad, de tocar corazones nuevos para mí, de entrar de alguna manera en su vida aunque fuera sólo un ratito… Pero hubo algo más grande aún. Entre toda esa gente había dos familiares míos, que no hace demasiado tiempo sufrieron una pérdida importante. Ver su sonrisa abierta, los ojos vidriosos de quien fue algo así como mi “segunda madre” durante mi adolescencia… es en esos momentos cuando todo esto cobra sentido.

Ocurre una cosa curiosa en algunos locales. El dueño (o dueña, en este caso), a veces te pide que hagas un descanso en medio de la actuación. Hay que entender que ellos viven de lo que venden, y la gente mientras está escuchando, por lo general, no se paran a pedir copas. Siempre he pensado que esto, a nosotros, nos rompe el ritmo del espectáculo, pero bueno, hay formas de recuperarlo. Por otra parte, suele ser el momento en el que quienes no están cómodos, o aquellos a los que la historia no les está gustando demasiado, se van, y a veces te ves con un local vacío en el segundo pase. Aquella noche no se fue nadie. Yo alucinaba, no sabía ni cómo dar las gracias. Allí estaban todos los del principio y alguno más, esperando que continuara. Continuó, terminó y todo el mundo se quedó hasta el final. Hubo incluso una pareja que vi salir y al poco tiempo entró solamente el chico. Luego me dijo que había ido a acompañar a su novia a la parada, y volvió corriendo para no perderse el final. Te parecerá una tontería, pero es alucinante que esas cosas ocurran…

Ya de vuelta a casa, llegó el momento de analizar la noche. Sin darnos cuenta, nos dieron las tantas de la madrugada hablando de lo maravilloso que estaba siendo todo, de lo felices que somos y de que todo lo que soñamos se está haciendo realidad. No hay que perder el empeño. No hay que abandonar nunca un sueño. Simplemente hay que enfocarlo, e ir directo hacia él. En todos los caminos hay piedras, por supuesto que sí, pero nada sacamos de pararnos a mirar la piedra en cuestión mientras la vida pasa a nuestro alrededor, y nuestro sueño sigue ahí, en el mismo sitio, esperándonos. Nosotros, por nuestra parte, tenemos más que claro hacia dónde tenemos que ir…

(Continuará…)